'Ahora parece que nadie quiere dólares', bufaba un operador del mercado de cambios esta tarde, después de terminada la jornada. La tímida intervención del Banco Central, que decidió comprar u$s20 millones, no logró cambiar la tendencia a la baja del billete verde, que coqueteó con los $37. Incluso este viernes, cuando comience la actividad financiera, la autoridad monetaria volverá a estar habilitada para adquirir moneda estadounidense.

Los economistas reconocen que hay dos razones principales por las cuales se desinfló tan claramente el apetito de dólares. En primer lugar, que hay pocos pesos circulando. Una parte importante ya encontró refugio en las tasas de interés, superiores al 45%, que pagan los plazos fijos. Y por otro lado, una canilla abierta de dólares por liquidación de la exportación cerealera y la entrada de divisas de inversores desde el exterior.

Una plaza seca de pesos y el regreso de algunos fondos externos, entonces, fueron preparando el terreno para que la cotización del dólar caiga por debajo del piso de flotación establecido por el Banco Central en octubre. Este jueves perforó ese suelo por segunda vez en la semana, pero la insistencia de los inversores de deshacerse de dólares cada vez más baratos obligó a la autoridad monetaria a salir al rodeo.

La compra fue por u$s20 millones, menos de la mitad del margen de maniobra que el BCRA se impuso a sí mismo a principios de mes, que tiene un límite de u$s50 millones diarios. La otra frontera que no puede cruzar el organismo que conduce Guido Sandleris está relacionada a la cantidad de pesos que debe imprimir para realizar esas compras de dólares.

La decisión de la entidad central implica que el crecimiento de la cantidad de pesos circulando no sea mayor al 2% de la meta de base monetaria de este mes. En castellano: que si el BCRA pretende que a fin de enero el dinero circulante sea $1.351 billones, tal cual lo previsto, solo podrá comprar dólares por el equivalente al 2% de esa meta, es decir unos $27.000 millones. Trasladado a dólares serían unos u$s720 millones máximo para comprar.

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Cerca de Sandleris afirmaron que la intervención de este jueves no significará la puerta de entrada a compras permanentes. 'El Banco Central mantendrá la cautela en su política de intervención para la compra de divisas', dejaron trascender desde el organismo.

Para Gabriel Caamaño, economista de la Consultora Ledesma, 'la señal es positiva, por que el mercado le está dando al BCRA la opción de flexibilizar el régimen monetario. Es decir, te permite ampliar el límite de emisión de pesos sin incumplir con la meta de base monetaria. Eso habla de una evolución positiva de las expectativas', explicó.

Las buenas noticias en términos financieros en lo que va de 2019 incluyeron un derrumbe del riesgo país, actualmente por encima de los 700 puntos cuando a fin de año llegó a 840 y una renovada demanda por los bonos y acciones argentinos. Todo esto ayudado por un clima externo más amigable.

La economista María Castiglione Cotter, de la consultora C&T Asesores Económicos, sostiene que el esquema de bandas cambiarias no implica que el BCRA haya 'garantizado' un precio mínimo a los inversores, y que no debería sorprender que en los próximos días haya más cierres de rueda cambiaria con el dólar por debajo del piso de flotación.

'Cuando perfora el piso, la interpretación que se hace en el mercado es que hay una mayor demanda de pesos a lo previsto y, más importante, que esa necesidad adicional no sería inflacionaria', comentó Castiglione Cotter. De esta manera, los pesos extra que tenga que imprimir el BCRA no presionarían a la suba de precios.

Para los economistas, las condiciones están dadas para que la cotización por debajo del piso de la banda pueda continuar en los próximos días, mientras se mantenga el clima financiero favorable. Otro aspecto que analizan los expertos para considerar el proceso actual es a qué ritmo el Banco Central va bajando las tasa de interés que paga por las Letras de Liquidez (Leliq).

Esa tasa de interés, que este jueves quedó en 58,45%, define el costo que tiene el crédito para personas y, fundamentalmente, empresas. El ritmo en que la autoridad monetaria pueda ir bajando esa cifra marcará la velocidad con la que se pueda ir recuperando la actividad económica desde la recesión actual.

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Según Caamaño, más allá de la coyuntura urgente, el la autoridad monetaria 'tiene mucho por delante. Lo más importante siguen siendo las expectativas, y el BCRA además no quiso reforzar una baja de tasas de Leliq que viene retrocediendo lentamente. Lo que pasó fue que el mercado ejerció una cláusula de flexibilización al programa monetario del Banco Central y desde ese punto de vista ese positivo'.

Y para Castiglione Cotter, en tanto, aún no hay riesgo de que una baja constante del dólar configure un nuevo atraso cambiario. 'Claramente el BCRA puso las bandas de flotación, para evitar una apreciación excesiva del peso. Seguramente no vas estar tan depreciado como en agosto del año pasado. Pero un nuevo atraso no debería ocurrir y no creemos que ocurra', concluyó.

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