Los científicos creen que cada galaxia masiva del Universo alberga en su centro un agujero negro que afecta a sus propiedades. La gravedad de los agujeros negros es capaz de engullir a aquellas estrellas que se acerquen demasiado. Los restos de esas estrellas descienden en espiral hacia el agujero que las desintegró y al calentarse acaban emitiendo rayos X de gran intensidad.

La masa del agujero negro asociado a este proceso es, al menos, un millón de veces superior a la del Sol. Los científicos detectaron una señal de rayos X inusualmente intensa que oscilaba con un periodo de 131 segundos a lo largo de 450 días y posteriormente descubrieron que el agujero negro debía girar a gran velocidad: más de 50% de la velocidad de la luz. Según Alessia Franchini, coautora del estudio, se trata de un descubrimiento excepcional porque nunca había visto una señal estable durante tanto tiempo en un agujero negro.

Fuente: Antena3 >> lea el artículo original